La disfunción eréctil, también conocida como impotencia sexual, es la dificultad persistente para conseguir o mantener una erección suficiente para una relación sexual satisfactoria.

Entre sus principales causas se encuentran las alteraciones del flujo sanguíneo y los factores psicológicos, que pueden afectar de forma directa la salud sexual masculina. Además, enfermedades como la hipertensión arterial, la diabetes, la obesidad y el envejecimiento vascular incrementan significativamente el riesgo de padecer disfunción eréctil.

El tratamiento con ondas de choque de baja intensidad actúa directamente sobre el tejido del pene, estimulando la circulación sanguínea y favoreciendo la regeneración vascular. Su mecanismo de acción ayuda a mejorar la irrigación mediante la fragmentación de microplacas de calcio presentes en las arterias y la formación de nuevos vasos sanguíneos (angiogénesis), permitiendo resultados progresivos y duraderos.

Se trata de un procedimiento seguro, no invasivo e indoloro, realizado en consulta médica y con una duración aproximada de 15 minutos por sesión. Habitualmente, se recomienda una sesión semanal durante 6 semanas, aunque el protocolo puede adaptarse según las necesidades de cada paciente.

En nuestra consulta, el tratamiento es realizado directamente por el especialista, quien supervisa de forma personalizada la evolución clínica, la respuesta al tratamiento y el grado de satisfacción del paciente en cada sesión. Esto permite ajustar la terapia y, si es necesario, complementar el abordaje para optimizar los resultados.

Las ondas de choque de baja intensidad representan actualmente una de las alternativas más avanzadas y eficaces para el tratamiento de la disfunción eréctil, ofreciendo una opción segura, sin efectos secundarios y orientada a recuperar la función sexual de forma natural.

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